Jorge Cáceres Gianni es un químico, cuando te tiende la mano para saludarte, te descompone inmediatamente en una serie de átomos acorde con la sagrada tabla periódica de Mendeléyev. Esta mirada de científico no hace de este argentino de 56 años una persona fría, es todo lo contrario, próximo, atento a los investigadores que trabajan bajo su dirección, es una persona que tiene la paciencia de los sabios y una inteligencia que funciona a la velocidad de la luz.

Nace en Córdoba en Argentina en el año 1961, hijo de una familia que califica de tradicional, su padre es empresario y su madre ama de casa. De su tierra conserva un enlace afectivo muy fuerte. Córdoba está ubicada en el centro del país, es la primera ciudad de Argentina en dotarse de una universidad y la cuarta más antigua del continente americano. Tierra de tensiones y de mucha historia le deja también un legado afectivo a la tierra que le llevará a dedicarse también a la apicultura, parte de su historia que le hará dudar entre empezar una carrera universitaria en Veterinaria o en Química.

Con una sonrisa y toda la clase de un caballero, confiesa que de joven era un desastre, lo que no le impide sacar muy buenas notas e ingresar a la Facultad de Químicas. Nada más empezar su carrera se ve obligado a servir la bandera haciendo su servicio militar en el ejército del aire en las fuerzas de la policía militar de los aeropuertos. Del servicio militar sacará dos enseñanzas: el amor a la patria y las ganas de realizar un recorrido brillante en su carrera universitaria.

Jorge, nunca podrá agradecer lo suficiente haber servido la bandera en este sentido, dado que su carrera ha sido todo un éxito. Pronto dirige su interés hacia la química analítica que le conducirá más tarde a la química laser. Desde sus inicios se integra en el CONICET (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas), una bolsa de investigación para los mejores estudiantes argentinos, empalma con una beca inter-universitaria Ramón y Cajal que le traerá a España en 2001, donde posteriormente creará el grupo de investigación en Química Laser en la Universidad Complutense de Madrid, donde también desarrolla tareas como Profesor Titular.

Es cierto que es un hombre de proyecto, una mente inquieta, desde los años noventa vuelca en investigaciones que buscan aplicabilidad a la química laser, patenta un sistema de análisis de los líquidos; demuestra la eficiencia de la técnica LIBS (espectroscopia de plasma inducido por láser) para el análisis de los compuestos químicos de los alimentos, pionero en desarrollar una técnica de análisis de las bacterias con técnica LIBS. Cuando vuelve a la universidad de Córdoba en 2014 es para dar unos cursos, con la ilusión de haber sido uno de los alumnos sentados en frente.

De la química laser nos dice que es un campo joven dónde queda mucho por investigar, desarrollar y se compromete en ello empujando los investigadores de su grupo.

Algunos datos sobre Jorge

Científico puro y duro, a Jorge no le dejes los cascos de tu móvil para hacerle escuchar el último single de tu artista preferido: “la música me aburre”, nos dice . Eso sí, cuando le invites a tu mesa, sírvele un magret de pato con miel y seducirás a este paladar de gourmet. No te aseguramos que no te rompa el encanto de la cena sacándote una clasificación de los átomos que estás ingiriendo mientras tú creías que esto era sólo un trozo de pato pasado a la plancha y servido con cebolla caramelizada con miel…

Disparando la miel con laser

Apicultor de corazón, no es nada sorprendente que Jorge Cáceres haya orientado su mirada hacia la investigación de la miel. Según él, la técnica LIBS vinculada a redes neuronales (algoritmo matemático de tratamiento de datos) permite definir no solamente el origen geográfico de una miel sino también su posible adulteración tras el análisis de sus compuestos químicos. La ventaja de esta técnica: la poca cantidad de la muestra necesaria al análisis y el tiempo record de obtención de los resultados. Compartimos con vosotros el artículo que redactó junto a su grupo de investigación que os detalla el método. No es ciencia ficción, aunque Jorge dispara con su laser más que Darth Vader con su estrella de la Muerte.