BREVE HISTÓRIA DE LA ASOCIACIÓN DE APICULTORES DE LA COMUNIDAD DE MADRID (APISCAM)

A principio de los años ochenta del siglo pasado surge de forma espontánea el embrión de lo que hoy es la Asociación de Apicultores de la Comunidad de Madrid (APISCAM). Un reducido número de pequeños apicultores de la Sierra Norte de Madrid, decidieron reunirse de forma continuada para hablar de sus colmenas, más allá de los encuentros fortuitos en bares y otros lugares públicos.

En esa época no existía ninguna organización que agrupase a los apicultores de la zona, tan solo restos marginales, sin actividad, del sindicato agrario franquista. Además, coincidía con una mayor presencia de la Administración (Diputación Provincial) en el medio rural, tras la instauración de la democracia. Era por tanto una necesidad básica de los apicultores y se daban las condiciones favorables para ello.

Se trataba de un movimiento basado en el voluntarismo y el entusiasmo. Los contactos y reuniones se planteaban sobre la marcha, según circunstancias y conveniencia. Normalmente se celebraban en locales cedidos por los ayuntamientos de la zona. La primera sede de referencia estuvo en la Agencia de Extensión Agraria de Buitrago del Lozoya. En los primeros momentos, el apoyo de esta oficina fue importante para extender y consolidar el proceso. Cada vez eran más los apicultores que se sumaban a las convocatorias, llegando a reunir con el tiempo del orden de 100 personas.

En esta época, las actividades versaban principalmente en compartir experiencias personales; la celebración de conferencias por parte de técnicos y expertos del sector, y un intento de abordar con algunos ayuntamientos la regulación de la trashumancia, especialmente la procedente del Levante (“los valencianos”), que aparecían durante los meses de mayo y junio.

Hay que significar que durante varios años la mayoría de las reuniones se celebraban en la Universidad Popular de Colmenar Viejo.

El proceso fue creciendo y madurando, y llegó el momento que se planteó formalizarlo creando una Asociación de Apicultores.

En el mes de mayo de 1984 quedó registrada como organización profesional la Asociación de Apicultores de la Sierra Norte de Madrid (APISCAM), aunque con ámbito de toda la Comunidad de Madrid, a fin recoger a los apicultores del sur y el oeste de la región, hasta entonces con poca presencia.

La puesta en marcha de los Planes Apícolas Nacionales supuso un revulsivo importante para la Asociación, especialmente en su faceta económica, pues permitió captar los recursos financieros que hasta entonces carecía.

Fruto de la nueva situación, se alquiló un piso en Colmenar Viejo, calle Nueva, 16, como sede estable de la Asociación. También se iniciaron programas de compras comunes (seguro, cera, medicamento y colmenas) entre los socios, amparados en el Plan Apícola Nacional vía Comunidad de Madrid; además de costear los gastos propios de la Asociación, pues la pequeña cuota de asociado era insuficiente.

En esos momentos había oficina, pero faltaba un almacén para depositar y gestionar la distribución de los productos adquiridos a través de los Planes Apícolas, por ello se decidió alquilar una nave y trasladar la sede al Polígono Artesanal Torrearte en Torremocha de Jarama.

Por otro lado, también se decide cambiar la denominación de Sierra Norte por el de Comunidad de Madrid a fin de adecuar el nombre a la nueva realidad, dada la procedencia de parte de los nuevos asociados.

Una decisión importante de esa época fue la de celebrar anualmente unas Jornadas de la Miel de Madrid, y un concurso de cata de mieles, con objeto de dar a conocer y divulgar la apicultura a la sociedad, así como plataforma para facilitar la venta de productos de los asociados. Las cuatro primeras convocatorias se celebraron en el Polígono Artesanal Torrearte de Torremocha de Jarama, y a partir del año 2005 se trasladan a la localidad de Navacerrada, después de un sondeo entre distintos ayuntamientos de la zona.

Hay unos años en que la vida asociativa discurre con poca actividad, hasta que en el año 2012 se renueva la Junta Rectora y se elige presidente a Juan Antonio Plaza.

La nueva Junta se traza un ambicioso plan de actuación, según dos ejes: a) crecimiento orgánico, basado en la oferta de cursos de formación para iniciarse en la práctica de la apicultura, como forma de captar nuevos socios y, b) intensificar la dinámica interna.

En concreto en esta nueva etapa, se marcan los siguientes objetivos:

  • Dotar a la Asociación de un colmenar propio para las prácticas de los cursos de formación.
  • Plan de Asentamientos compartidos para los socios que se inician en la apicultura.
  • Programa de Padrinos, como apoyo a los apicultores noveles por parte de apicultores avezados.
  • Adecuar la nave de Torremocha para la extracción y envasado de miel.
  • Obtención de Registro Sanitario
  • Crear un laboratorio para el análisis de mieles.
  • Programa anual de compras comunes.

En la actualidad  con la entrada de la nueva Junta directiva, presidida por Juan Carlos Álvarez, se abre al uso de nuevas tecnologías, con lo que se irá permitiendo  realizar más tramites por la web. Y por otra parte se tratará de ofrecer un mejor servicio a los noveles para disminuir el número de abandonos por las personas que se inician en la apicultura, para ello ya se dispone de una infraestructura basada en asentamientos para uso compartido, sala de extracción, envasadora y registro sanitario, y la colaboración de algunos socios que comparten sus conocimientos mediante el programa de apadrinamiento.

Una asociación histórica en la que muchas personas se han esforzado para mejorar la apicultura de la Comunidad de Madrid.

Antonio Palma